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Avisos meteorológicos

Calor, tormentas y claves para leer los avisos de AEMET

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En Five Cents, Avisos meteorológicos sirve hoy para entender por qué España combina calor intenso con tormentas. También, qué significan los colores de AEMET y cómo ajustar planes sin confundir un aviso con una previsión cerrada.

Esta semana hay alertas por altas temperaturas, lluvias, tormentas y mala mar. La atención se centra especialmente en el este y el interior peninsular.

Conviene empezar por lo esencial: un aviso mide el peligro esperado en una zona y una franja concretas. No garantiza daños ni describe por igual a toda una comunidad.

AEMET usa el sistema Meteoalerta para señalar fenómenos que pueden afectar a personas, infraestructuras y actividades.

El amarillo indica que hay riesgo para actividades concretas o grupos vulnerables. El naranja eleva la cautela. Puede haber impactos importantes, y toca revisar desplazamientos, trabajo al aire libre o planes de ocio. El rojo habla de riesgo extremo y de posibles alteraciones serias de la vida cotidiana.

El color, sin embargo, es solo una parte de la información. Hay que mirar el fenómeno, la zona exacta y el horario.

Un aviso naranja por lluvia puede afectar a una comarca durante unas horas, mientras otra parte de la misma comunidad permanece sin aviso. Y una tormenta no implica únicamente agua. Puede traer granizo, rachas muy fuertes, poca visibilidad y crecidas repentinas en puntos vulnerables.

El episodio de esta semana tiene dos ingredientes que pueden parecer contradictorios, pero no lo son.

Por un lado, una masa de aire cálido y la fuerte insolación de agosto mantienen temperaturas elevadas en el sur, el interior y Baleares. Por otro, el aire inestable en altura y una depresión aislada favorecen la formación de tormentas, sobre todo por la tarde, en el este, el nordeste y las zonas montañosas.

El calor aporta energía a la atmósfera. Si se suman humedad e inestabilidad, esa energía puede convertirse en nubes de gran desarrollo y chubascos muy intensos en poco tiempo.

Por eso puede hacer mucho calor durante buena parte del día y, unas horas después, descargarse una tormenta fuerte a pocos kilómetros. No es una contradicción meteorológica. Es precisamente el patrón que explica el mapa fragmentado de avisos.

AEMET mantiene avisos en diez comunidades autónomas.

Andalucía, Baleares, Castilla-La Mancha, Cataluña, Madrid y Murcia están afectadas por calor. Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Murcia, Navarra, La Rioja y la Comunidad Valenciana tienen avisos por lluvias y tormentas. En la Comunidad Valenciana también hay aviso por fenómenos costeros.

Los niveles más altos se concentran en las tormentas de Aragón, Castilla-La Mancha, Murcia y la Comunidad Valenciana. Baleares mantiene aviso naranja por calor.

Eso no significa que todas esas regiones afronten la misma situación.

En Murcia, por ejemplo, el aviso naranja se concentra en el Noroeste y el Altiplano, con otros avisos amarillos en distintas zonas. La diferencia importa mucho para quien tenga que conducir, organizar un evento o salir al monte.

Una tormenta localizada puede dejar problemas serios en una rambla, un paso subterráneo o una carretera, aunque el balance de lluvia del día parezca modesto.

En el caso del calor, el impacto se acumula. Las personas mayores, los menores, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias y quienes trabajan o hacen deporte fuera tienen mayor exposición.

Las noches cálidas también cuentan, porque reducen la capacidad de recuperación. La medida más útil es sencilla: rebajar la actividad en las horas centrales, beber agua con regularidad, buscar espacios frescos y vigilar a quienes necesiten más apoyo.

Y nunca dejar a personas o animales dentro de un vehículo estacionado.

Con las tormentas, el momento crítico suele ser más breve y cambiante. Antes de salir, interesa comprobar si el aviso afecta al municipio, a qué hora empieza y qué fenómeno se espera.

En carretera, conviene evitar tramos inundables y no atravesar balsas de agua cuyo fondo no se ve. En playas, embarcaciones, excursiones y eventos al aire libre, un aviso no obliga siempre a cancelar. Pero sí a contar con una alternativa y seguir las indicaciones locales.

Hay otro riesgo que no desaparece porque llueva en algunos puntos: los incendios forestales.

El calor, la sequedad y el viento pueden mantener el peligro alto. Incluso una tormenta seca puede aportar rayos y rachas sin dejar agua suficiente para reducir la inflamabilidad. En áreas rurales y forestales, la prudencia sigue siendo necesaria.

Durante los próximos días, el calor continuará como telón de fondo y las tormentas seguirán siendo más probables por la tarde en el este y en zonas interiores.

El detalle puede cambiar rápido. Las previsiones estacionales apuntan a un periodo más cálido de lo normal, pero no sirven para saber qué pueblo tendrá una tormenta concreta mañana. Para eso cuentan las actualizaciones de corto plazo y las indicaciones de Protección Civil y de los ayuntamientos.

Quédate con tres ideas: mira siempre la zona, el horario y el fenómeno; trata el calor y las tormentas como riesgos distintos; y adapta tus planes sin caer ni en la alarma automática ni en la confianza excesiva.

Para continuar, puedes generar un nuevo Five Cents sobre Cómo interpretar el mapa de AEMET o sobre Seguridad ante tormentas de verano.

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