Populares

Las series que definieron la última década

Ocho series que cambiaron la distribución, el formato y la conversación cultural

Descarga la aplicación para escuchar este podcast y muchos más.

Crea podcasts a la carta y lleva Five Cents contigo en iPhone y Android.

Descargar la aplicación ↗
Escuchar: Las series que definieron la última década

Introducción

En Five Cents, Las series que definieron la última década no es una lista de las mejores. Es una forma de entender cómo ha cambiado la televisión entre 2016 y 2026. Pasaremos por el salto global de La casa de papel y Squid Game, la franquicia de Stranger Things, la escritura de Fleabag y Atlanta, la miniserie de Chernobyl, la conversación semanal de Succession y la adaptación de The Last of Us.

Conviene empezar por el cambio más visible

Conviene empezar por el cambio más visible: una serie ya no necesita nacer en inglés ni en Hollywood para viajar lejos. La televisión se ha vuelto más global, pero también más fragmentada. Hay series diseñadas para devorarse de una sentada. Otras piden una cita semanal. Y otras funcionan como relatos cerrados.

La influencia ya no se mide solo por audiencia o premios. Cuenta si cambia la escritura, abre mercados, crea una franquicia o modifica la conversación cultural. La casa de papel es un caso decisivo para España. Nació en Antena 3, pero su segunda vida internacional llegó cuando Netflix la reeditó, la relanzó y la distribuyó globalmente.

Su importancia no está solo en las máscaras de Dalí o en Bella ciao. Demostró que una ficción con códigos muy locales podía convertirse en una referencia mundial. Para productoras, guionistas e intérpretes españoles, el mensaje fue claro: el mercado doméstico podía ser el punto de partida, no el techo.

Squid Game amplió esa lógica. Una serie surcoreana, con una historia muy ligada a la desigualdad, la deuda y la presión social de su entorno, se convirtió en un fenómeno internacional sin una adaptación previa al inglés. No significa que el idioma dejara de importar. El doblaje, los subtítulos, la promoción y el acceso global siguen siendo decisivos.

Pero sí confirmó que una premisa potente, una identidad visual reconocible y personajes claros pueden cruzar fronteras. Las plataformas empezaron a valorar todavía más las historias no anglófonas como apuestas centrales, no como contenido de nicho. Stranger Things muestra otro cambio: la serie como ecosistema cultural. Recuperó música de los años ochenta, impulsó productos, libros, experiencias presenciales y hasta teatro.

Cuando Running Up That Hill volvió a las listas

Cuando Running Up That Hill volvió a las listas, décadas después de publicarse, quedó claro que un episodio podía reactivar canciones, modas y recuerdos colectivos. La ficción dejó de terminar con los créditos. Puede vivir entre temporadas como marca, comunidad y acontecimiento. Pero la década no ha sido solo escala industrial. Fleabag probó que una comedia breve podía ser tan precisa como dolorosa.

Phoebe Waller-Bridge usó las miradas a cámara para enseñarnos la distancia entre lo que su protagonista cuenta y lo que esconde. El humor no suaviza necesariamente el duelo, la culpa o el deseo. A veces permite acercarse a ellos. Atlanta llevó esa libertad aún más lejos. Donald Glover y su equipo mezclaron sátira, drama, terror, surrealismo y episodios casi autónomos.

Ambas ampliaron lo que podía hacer una serie de media hora. Chernobyl reforzó el valor de la miniserie cerrada. En cinco episodios convirtió un desastre histórico y científico en un thriller político y humano. No debe tomarse como reconstrucción definitiva: simplifica hechos y combina personajes para narrar mejor.

Pero su éxito confirmó que no toda gran serie necesita temporadas interminables. A veces, terminar a tiempo es parte de la ambición. Succession recuperó otra experiencia que parecía en retroceso: ver y comentar una serie cada semana. Sus alianzas, insultos y silencios alimentaron análisis, memes y teorías sin que la obra dependiera de ellos.

No inventó la conversación episódica, pero fue uno de sus mejores ejemplos recientes. The Last of Us cerró otro debate: una adaptación de videojuego no tiene por qué limitarse a copiar la trama original. Conservó el mundo y las relaciones centrales, pero transformó la experiencia de jugar en un drama para espectadores que no conocían el material de partida.

Qué significa

El error sería atribuir todos estos cambios a una sola plataforma, o creer que cada éxito crea una fórmula repetible. La televisión por cable, las cadenas públicas y muchas tradiciones anteriores ya habían preparado el terreno. Tampoco toda serie local será un fenómeno global, ni toda franquicia será buena televisión.

Lo relevante es el conjunto: las historias circulan más, los formatos son menos rígidos y el valor de una serie se reparte entre la pantalla, la industria y la conversación que genera. La última década dejó varias lecciones: lo local puede viajar, una comedia puede ser formalmente audaz y una historia cerrada puede tener tanto impacto como una saga.

Para continuar, puedes generar Five Cents Cómo cambió el streaming la ficción española y Del videojuego a la serie: las adaptaciones que funcionaron. Ya estás al día en cinco minutos.

Descarga la aplicación para escuchar este podcast y muchos más.

Crea podcasts a la carta y lleva Five Cents contigo en iPhone y Android.

Descargar la aplicación ↗