Guion del podcast
En Five Cents semanal de Fama y Redes, la conversación ha girado alrededor de la llamada caída de los influencers, la polémica de Erola Jons en La Vuelta y el directo de Aruberuto Makoto en Japón.
También está en juego algo más incómodo: si cancelar a alguien reduce su influencia o simplemente le regala otra semana de viralidad. Empezamos por esa etiqueta que ha reunido polémicas muy distintas bajo el mismo enfado.
“La caída de los influencers” se ha movido con fuerza por TikTok, Instagram, X y Twitch. No nace de un único escándalo, sino de una acumulación de críticas a creadores por publicidad, opiniones, estilo de vida y una sensación de distancia con parte de su audiencia.
Entre los nombres más repetidos están Carliyo El Nervio, por sus comentarios sobre el eclipse solar; Roro, por antiguos mensajes que circulan en redes y que se comentan como material viral, sin que eso convierta las acusaciones en hechos judicialmente probados; El Xokas, tras sus declaraciones sobre Ester Expósito y la posterior cancelación de una campaña de Burger King; y Violeta Mangriñán, por sus comentarios sobre las gafas homologadas para mirar el eclipse.
La reacción ya no viene solo de cuentas anónimas. El Rubius ha entrado en el debate con una idea bastante directa: tanto vídeo de respuesta puede dar todavía más visibilidad a quienes están en el centro de la polémica.
Marta Peñate también ha cargado contra los creadores que se quejan de su situación económica mientras manejan ingresos altos, y ha reclamado que paguen impuestos.
El resultado no parece ser un desplome general de audiencias. De momento, la señal más visible está en las marcas. Cuando una polémica se asocia a un creador, una campaña puede convertirse en un problema de reputación en cuestión de horas.
Y ahí aparece la contradicción de la semana. Mucha gente dice estar cansada de la publicidad camuflada, de las disculpas en vídeo y de los contenidos diseñados para provocar. Pero esos mismos clips siguen circulando, se comentan y generan nuevos vídeos.
Carliyo El Nervio publicó una aclaración después de su polémica sobre el eclipse, y ese segundo vídeo alimentó otra ronda de reacciones. El boicot puede afectar a una colaboración concreta, pero no siempre expulsa a un perfil del feed. A veces lo mantiene ahí, solo que con los comentarios en contra.
El siguiente caso ha llevado ese choque entre personaje de redes y contexto profesional a La Vuelta a España. Erola Jons, creadora catalana con millones de seguidores, fue incorporada para acercar la carrera a audiencias jóvenes con contenido en Twitch, YouTube y redes.
La intención era sumar un lenguaje más espontáneo a una competición tradicional. La primera etapa, desde Mónaco, acabó abriendo una discusión bastante más seria.
Jons trasladó a entrevistas y vídeos su estilo habitual de cámaras ocultas y flirteo. El momento más criticado fue una interacción con el ciclista Josh Tarling, al que dijo que tenía “20 etapas” para conquistarle.
Parte de la audiencia consideró el comentario inapropiado, especialmente por la historia personal del corredor, que perdió a su hermano en un atropello durante la Volta a Portugal. También recibió críticas por el desconocimiento de aspectos básicos del ciclismo y por el tono de algunas entrevistas.
La organización defendió que eran bromas y entretenimiento, pero ha limitado su presencia tras la reacción negativa. La consecuencia es clara: La Vuelta quería abrirse a nuevos públicos, pero el experimento ha puesto un límite a la idea de que cualquier fórmula viral sirve igual en cualquier lugar.
En una retransmisión deportiva hay deportistas, equipos, aficionados y situaciones personales que no encajan necesariamente con el ritmo de un clip pensado para redes.
Otra conversación especialmente delicada ha rodeado a Aruberuto Makoto, también conocido como Daniel Alonso. El streamer ha sido señalado por un vídeo emitido desde Japón, en el que aparece junto a una mujer aparentemente ebria.
En el fragmento que se ha difundido, se oyen comentarios sexuales de uno de sus acompañantes mientras el grupo valora la situación como posible contenido para el directo.
Las críticas se han centrado en cómo se presenta a la mujer y en la búsqueda de una escena viral. Pero conviene separar lo que muestra el clip, las acusaciones que circulan y lo que está probado.
El fragmento, por sí solo, no acredita un delito ni permite cerrar una acusación grave. Después de la polémica, Aruberuto Makoto publicó un vídeo titulado “Dejo YouTube”, donde sostuvo que las imágenes se habían sacado de contexto.
Desde entonces, la discusión se ha dividido entre quienes creen que el contexto cambia la lectura y quienes consideran que no borra lo que se escucha y se ve.
El episodio deja bajo foco los directos de calle, donde la improvisación puede convertirse en contenido antes de que nadie mida las consecuencias. Un clip corto puede disparar una reacción enorme, pero también puede recortar información.
Esa tensión no resuelve el caso, aunque sí explica por qué la conversación sigue abierta.
Esta semana han quedado varios nombres en el centro del feed: Carliyo, Roro, El Xokas, Violeta Mangriñán, Erola Jons y Aruberuto Makoto.
La discusión no va solo de quién recibe críticas, sino de qué pasa después: campañas que se frenan, organizaciones que rectifican y polémicas que, incluso cuando buscan castigar, siguen multiplicando la atención. Ya estás al día en cinco minutos.
